El Silbón

La Leyenda del Silbón

El Silbón
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Una leyenda es una narración que nace de lo natural, lo sobrenatural o una mezcla entre estas dos. Y la cual se transmite de generación en generación.

Entre el llano colombiano y venezolano se comparten algunas de estas leyendas, las cuales pueden presentar diferentes versiones (ya que en su tiempo se transmitía de forma oral). Independientemente de la región, estas historias cumplen el mismo fin, formar parte de la tradición oral de determinada zona. 

A continuación les contaremos sobre uno de los mitos y leyendas del llano más populares: el silbón

¿Por qué se le conoce como el Silbón?

Según la leyenda llanera, el silbón es la historia de un joven consentido y acostumbrado a que siempre le dieran todo.

Este muchacho lo apodaban el silbón, ya que eso era lo que siempre mantenía haciendo, silbando. También se le conocía porque pasaba todos los días de cantina en cantina.

Un día, compartiendo con su familia, se sentó en la mesa, pero al ver que no era lo que él quería, lanzó la comida al piso, diciendo a la misma vez que lo que él quería era “asaduras” de venado. 

Seguido de este hecho, se fue de la casa lleno de ira y se dirigió a la cantina a calmar su furia. 

Por otra parte, su padre en un acto de complacer a su hijo, fue al monte en busca de cazar a un venado, para que así su hijo no se sintiera mal, pero este no consiguió nada. 

En otro lugar, el joven completamente embriagado, tomó camino hacia su casa, donde se encontró con su padre, el cual trató de explicarle por qué no pudo cazar ningún venado. 

La Maldición 

El joven, al estar en ese estado de alcoholismo, no escuchó ninguna razón y golpeó brutalmente a su padre. 

Cuando este estaba en el suelo, con el arma de cacería le disparó y con el cuchillo de su propio padre, le sacó las vísceras, las empacó en una bolsa improvisada que hizo con una parte de la camisa y se fue a la casa. 

Cuando llegó a la casa, la abuela le pregunta: ¿de dónde sacó esas vísceras?, a lo cual el responde sin arrepentimiento alguno: de mi padre, ya que ese fracasado no fue capaz de cazarme ningún venado. 

El abuelo, completamente indignado con este hecho, lo amarró a un árbol, quedando el joven de espaldas. Acto seguido, le dio azotes, luego le aplicaron sal y ají en las heridas. 

Después lo maldijo, diciendo: ¡maldito eres para toda la eternidad!. Como si esto fuera poco, le encimaron al perro “Tureco” para que lo persiga hasta el fin de los tiempos. 

Luego de esto, regresó al lugar donde había asesinado a su padre y en un costal sucio, empacó los hueso de su progenitor, los cuales estaban limpios, gracias a los animales del bosque. Se echó el saco al hombro y se perdió bosque adentro, seguido por el perro “Tureco”. 

Otras versiones de la leyenda

Al igual que la Madre Monte, esta leyenda tiene varias versiones que se cuentan por toda la región. Aquí te contamos dos muy populares.

Una de estas es que el joven malcriado, tras matar a su padre, le lleva las vísceras a su madre para que las cocine. 

Como las “asaduras” no ablandaban, la mujer sospechó que estas no eran de ningún venado, sino que, de su marido, por lo cual la madre le pregunta, y este le confesó la verdad. 

De inmediato, la mujer lo maldijo para toda la vida y su hermano Juan lo persiguió con un “mandador” (también conocido como rejo o látigo). De pasó le echó ají en las heridas y le azuzó el perro “Tureco” para que le muerda los talones y lo persiga hasta el fin del mundo.

Otra interpretación de esta leyenda, dice que, después de que el hombre mató a su padre, fue castigado con un “mandador” y al tratar de huir fue mordido por un perro “tureco”.

¿Cómo luce el silbón?

Este personaje se conoce por emitir un escalofriante silbido mientras se pasea por el bosque. 

Muchos describen al silbón como un hombre muy alto y delgado, de unos 6 metros, el cual se confunde con las copas de los árboles. También usa un sombrero y lleva en su hombro un costal con huesos. 

¿Qué hace el silbón?

Algunos dicen que a los borrachos les succiona el ombligo para beberse el aguardiente que estos se han tomado. 

En algunas ocasiones el silbón se aparece en frente de una casa, dejando el saco en el suelo y, por consiguiente, se pone a contar los huesos uno por uno. 

Se dice que, si las personas lo escuchan, no pasa nada, de lo contrario, si nadie logra oírlo, al siguiente día un miembro de la familia amanece muerto.  

Otros dicen que, si se escucha al silbón cerca, es porque este se encuentra lejos y si, por el contrario, lo escucha lejos, es porque este esta muy cerca. 

Finalmente, lo único que no se pone en duda del silbón, es que es un espíritu condenado a vagar por la eternidad por su pecado.